ONU advierte que la falta de transporte y vivienda accesible sigue excluyendo a millones de personas con discapacidad

Un nuevo informe de la ONU alerta que las barreras en transporte y vivienda continúan limitando la vida independiente de las personas con discapacidad en todo el mundo.

Conclusión clave:

  • La infraestructura accesible es clave para la inclusión: El informe concluye que el acceso a transporte y vivienda adaptados es fundamental para que las personas con discapacidad puedan vivir de forma independiente e integrarse plenamente en la comunidad.
  • Persisten brechas entre leyes y realidad: Aunque muchos países han avanzado en marcos legales de accesibilidad, la aplicación sigue siendo insuficiente por falta de financiamiento, datos y políticas sostenidas.
  • La inclusión beneficia a toda la sociedad: Invertir en infraestructura inclusiva fortalece los sistemas de cuidado, promueve la igualdad y genera beneficios sociales y económicos más amplios.

Un nuevo informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos advierte que la falta de infraestructura inclusiva —especialmente en transporte y vivienda— continúa siendo uno de los principales obstáculos para que las personas con discapacidad puedan vivir de forma independiente y participar plenamente en la sociedad.

El estudio fue presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas durante su 61º período de sesiones y analiza cómo los entornos urbanos, los sistemas de movilidad y las políticas habitacionales siguen dejando atrás a millones de personas en todo el mundo.

Infraestructura inaccesible: una barrera para la vida independiente

El informe subraya que el acceso a transporte y vivienda adecuados es parte fundamental del derecho a vivir de manera independiente y a participar en la comunidad, un principio reconocido en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Sin embargo, la realidad muestra importantes brechas. Muchas personas con discapacidad —especialmente niños y personas mayores— todavía enfrentan barreras para acceder a viviendas adecuadas y a infraestructuras accesibles, lo que limita su autonomía y su participación social.

La falta de infraestructura accesible también afecta el derecho a un nivel de vida adecuado, ya que los sistemas de apoyo —incluyendo transporte y vivienda— son esenciales para la vida cotidiana y la inclusión comunitaria.

Transporte: una de las mayores barreras para la inclusión

Según el informe, las personas con discapacidad experimentan hasta 15 veces más restricciones de movilidad que el resto de la población debido a la inaccesibilidad del transporte y a su alto costo.

Datos globales citados en el documento indican que:

  • 47 % de las personas con discapacidad denuncian que el transporte público es inaccesible.
  • 35 % señalan actitudes negativas del personal de transporte.
  • 26 % reportan falta de disponibilidad de servicios de transporte.

Las barreras más comunes incluyen la ausencia de rampas, falta de espacio para dispositivos de movilidad, señalización poco accesible, información deficiente sobre rutas y horarios, y sistemas de asistencia que deben reservarse con antelación.

Estas limitaciones son aún más graves en zonas rurales, donde los sistemas de transporte suelen ser escasos o inexistentes.

Mujer en silla de ruedas sube al bus por medio de rampa de acceso
Una mujer sube al bus por medio de una rampa de acceso – Imagen generada por IA

Vivienda: accesibilidad insuficiente y mayores costos

El informe también destaca que las personas con discapacidad enfrentan mayores dificultades para acceder a viviendas adecuadas y accesibles.

En 55 países de ingresos bajos y medios, el acceso a vivienda adecuada entre personas con discapacidad es menor que en la población general: 44,9 % frente a 49,9 %.

Además, los hogares con personas con discapacidad suelen enfrentar costos significativamente más altos asociados a adaptaciones y necesidades específicas.

La investigación también alerta que:

  • muchas viviendas siguen teniendo barreras físicas como escaleras sin rampas;
  • los programas de vivienda social no siempre incluyen unidades accesibles;
  • las personas con discapacidad enfrentan discriminación en el mercado inmobiliario.

Diseñar accesibilidad desde el inicio cuesta menos

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que integrar criterios de accesibilidad desde la fase de diseño solo incrementa el costo de construcción en aproximadamente un 1 %, mientras que adaptar edificios ya construidos puede aumentar el costo en más del 5 %.

Esto refuerza la importancia de incorporar el diseño universal en la legislación y las políticas urbanas.

Buenas prácticas que demuestran que la inclusión es posible

  • sistemas de transporte accesible diseñados con participación de personas con discapacidad;
  • programas de vivienda pública con cuotas reservadas para personas con discapacidad;
  • tecnologías de hogares inteligentes que permiten mayor autonomía.

Estas iniciativas demuestran que la accesibilidad no solo beneficia a las personas con discapacidad, sino también a personas mayores, familias con niños y usuarios con movilidad temporalmente reducida.

El informe también recopila ejemplos de políticas exitosas alrededor del mundo, entre ellas:

Un desafío global de derechos humanos

Para los expertos de Naciones Unidas, garantizar infraestructura accesible no es solo una cuestión técnica, sino un compromiso de derechos humanos.

Los Estados, señala el informe, deben establecer leyes más estrictas, mecanismos de supervisión y financiación suficiente para garantizar transporte accesible, vivienda adecuada y entornos inclusivos.

Sin estas medidas, millones de personas con discapacidad seguirán enfrentando barreras que limitan su derecho a vivir con dignidad y participar plenamente en la sociedad.

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