Coffee Kreis – Del Expreso al Impacto
A veces, la revolución no empieza con una marcha ni con una gran consigna, sino con una taza de café… y lo que queda después es sostenibilidad e innovación . En Miami, ciudad de luces, playas y start-ups prometedoras, una pareja de emprendedores colombianos está haciendo algo que parecería más propio de un alquimista moderno que de un barista: transformar los residuos de café en vasos ecológicos, reutilizables y compostables. Sí, lo que otros botan, ellos lo convierten en diseño.
Una travesía de aroma y propósito
Ricardo García y Daniela Insignares nacieron en Barranquilla, pero su destino parecía escrito con granos tostados. Se mudaron a Miami buscando, como tantos otros, una mezcla entre oportunidad y reinvención. Pero el verdadero clic ocurrió en 2021, en medio del encierro pandémico, cuando comenzaron a notar una acumulación absurda de posos de café tras cada jornada de teletrabajo. Mientras el mundo se preocupaba por el virus, ellos se obsesionaron con el residuo.

Fotografía de los fundadores de Coffee Kreis – Instagram
Ahí nació Coffee Kreis, un nombre que juega con la palabra alemana para «círculo», y que captura la esencia de su misión: cerrar el ciclo del café. En vez de terminar en la basura, los restos de ese ritual matutino se convierten ahora en objetos útiles, hermosos y sostenibles. Como quien transforma la ceniza en algo casi poético.
El vaso que huele a conciencia
El proceso, que suena tan sencillo como preparar un buen expreso, es en realidad una pequeña obra de ingeniería ecológica. Recolectan residuos de cafeterías locales, los secan, los mezclan con una bioresina de origen vegetal, y el resultado es un vaso resistente al calor, apto para lavavajillas… y con un discreto perfume a café que, paradójicamente, ya no se bebe, pero sí se sostiene entre las manos. Un objeto cotidiano con alma.
Y como si la ironía no fuese suficiente: lo que antes era desecho, ahora es galardonado. En 2022, Coffee Kreis lanzó una campaña de Kickstarter que recaudó más de $11,400, suficiente para fabricar los primeros 1,500 vasos. Ese mismo año, recibieron el prestigioso Design Intelligence Award de la Academia de Arte de China, un reconocimiento que convierte a los residuos en diseño premiado. Quién lo diría: de los suburbios de Barranquilla al podio del diseño internacional, con una cucharadita de visión y mucha perseverancia.
Una expansión con sabor a justicia circular
Hoy, los vasos de Coffee Kreis ya se distribuyen en Estados Unidos, Puerto Rico, España y Chipre. Y el plan de expansión no es modesto: Alemania, los países nórdicos y Australia están en el radar. Pero lo más admirable —y aquí viene la antítesis más fértil— es que mientras conquistan mercados globales, siguen con los pies en la tierra colombiana.
Colaboran con cafeterías y hoteles en Barranquilla para recolectar residuos, los cuales son procesados en Bogotá. Así no solo cierran el ciclo del café, sino que abren puertas a empleos locales, fomentan la economía circular y demuestran que la sostenibilidad no es un lujo escandinavo, sino una necesidad tropical.
El futuro: más que café
Por supuesto, no todo es espuma cremosa. Ricardo y Daniela reconocen que tanto en Colombia como en EE.UU., la cultura del reciclaje aún está a medio colar. La falta de incentivos gubernamentales y políticas efectivas limita lo que debería ser un movimiento imparable. Pero ellos no se detienen. Los planes futuros incluyen expandirse más allá de los vasos: utensilios para el hogar, partes de automóviles y otros productos a base de materiales reciclados —aunque, por razones prácticas, sin aroma a café.
De posos a propósito
Coffee Kreis no solo fabrica vasos. Fabrica una nueva manera de mirar el mundo. Nos recuerda que lo que despreciamos por cotidiano puede ser, en realidad, el inicio de algo transformador. Y que el progreso sostenible no necesita discursos grandilocuentes: basta con una pareja, una idea brillante y una taza de café… bien aprovechada.